• ¿Por qué sucede la violencia?

    La violencia tiene su origen en muchos factores. No es hereditaria, no es natural, no es propia de los varones, no es un modo de ser, ni una necesidad biológica para desfogarse. Pero sí es, ante todo, una actitud cultural que durante siglos consideró que las mujeres eran posesiones y no personas con derechos y sentimientos propios, por lo que todo lo que les sucediera dependía de otros.

    La violencia también está relacionada con la fuerza física de los varones para imponer su punto de vista, y por supuesto, con la sumisión de las mujeres a las decisiones que otros tomen sobre su vida.

  • ¿Que hacer para cambiar esto?

    En la medida que se reconozca que la violencia se aprende (la principal fuente de aprendizaje es la familia y en general lo que aprendemos socialmente) y que no surge de manera espontánea; que es una realidad que ocurre en muchísimos hogares mexicanos y de todo el mundo y da vergüenza hablar de ella, por eso se oculta, se encubre, se calla.

    La violencia familiar es un grave problema de salud pública que tiene efectos destructivos en el desarrollo de las mujeres, pero, particularmente en las y los niños. De ahí también que se considere que la violencia intrafamiliar viola los derechos humanos.

    Es importante reconocer que las acciones y los esfuerzos de atención, prevención e información que el gobierno, la sociedad civil y la academia han realizado para combatir la violencia de género, así como la unión de los esfuerzos contribuyen a la creación de una cultura de igualdad y equidad libre de violencia, donde las relaciones de los hombres y las mujeres se basen en el respeto, la tolerancia y la responsabilidad compartida.

  • ¿Por qué es tan difícil terminar con una relación violenta?

    Una de las razones más importantes es justamente la forma en que ésta se presenta y también porque generalmente proviene de personas a las que queremos y dicen querernos.
    Los episodios de violencia suelen manifestarse en etapas donde paulatinamente se incrementa la agresión así como las peticiones de perdón.

  • En la primera etapa se da inicio a pequeños actos violentos que son minimizados y justificados, atribuidos al cansancio, los problemas económicos, laborales, familiares y otros. La tensión crece cuando alguno de los integrantes de la pareja “no cumple” con lo esperado.
    Generalmente el hombre expresa su enojo suavemente. Entonces la mujer intenta calmarlo, evita hacer aquello que a él le pueda molestar, cree erróneamente, que puede controlar la situación y a menudo justifica la conducta de su compañero.

    Por ejemplo, si él tira la comida al piso, ella piensa que cocinó mal o que la tiró accidentalmente, mientras limpia puede pensar que la respuesta del hombre fue excesiva, pero también que el incidente no fue de los más graves con lo cual se siente agradecida y prefiere no enojarse. Sabe que ese incidente podría haber sido más grave. Ante el cansancio por la tensión y el miedo y la vergüenza de que alguien más lo sepa, se refugia en ella misma.
    Pero, la tensión seguirá aumentando, el hombre se sentirá cada vez más desesperado y bajo cualquier pretexto insultará, humillará y gritará a la mujer.

  • En la segunda etapa se pierde toda forma de comunicación y entendimiento, sobreviene una descarga de agresividad y tensión acumulada en el hombre. No hay control, los golpes aparecen.
    Casi siempre el hombre que golpea a la mujer, considera que con eso le está dando una buena lección. Después de la agresión viene la negación y la duda de lo sucedido, las personas agredidas justifican su conducta bajo cualquier pretexto, sienten culpa y responsabilidad de los hechos, intentan tranquilizar al maltratador siendo amables, serviciales y cumpliendo sus deseos, no saben qué hacer, difícilmente buscan ayuda. La vergüenza, el miedo, el amor por los hijos y/o hijas entre otras razones le impiden dejarlo.

    • ¿Estaba borracho, drogado, no sabía lo que hacía?.
    • “Eso me pasa cuando estoy muy cansado”.
    • “Con tanto trabajo y el estómago vacío es fácil que me ponga así”.
    • “Tú sabes que en mi familia todos somos así de bravos cuando nos hacen enojar”.
  • En la tercera etapa conocida como luna de miel el maltratador se arrepiente, pide perdón y promete que no volverá a ocurrir. Es amable, cariñoso, complaciente, generoso, y encantador. Sabe que ha ido demasiado lejos e intenta reparar el daño.

    La mujer confía en que todo será distinto, tiene la esperanza de que nunca más volverá a pasar algo igual. Cree firmemente que con amor y disposición ella puede ayudarlo a cambiar. Esta etapa hace más difícil que la mujer termine con la relación.
    Estos se repiten una y otra vez; a medida que pasa el tiempo, es más fácil reconocerlo como un agresor y darse cuenta de que se tiene que buscar ayuda.

  • ¿Que hacer en caso de violencia?

    • Trata de estar en un sitio que tenga salida a la calle y en donde no haya armas. Identifica a uno o más vecinos a quienes puedas hablarles y pedirles ayuda.
    • Si te quedas en tu hogar, asegura las ventanas y cambia las cerraduras de las puertas de la casa. Desarrolla un plan de seguridad con tus hijos e hijas para cuando no estés con ellos.
    • Informa a la escuela, la guardería, etcétera sobre quién tiene autorización para recoger a tus hijos e hijas. Cambia constantemente tus rutas para ir y venir cuando salgas de casa.

  • si piensas que tendrás que abandonar tú casa

    Procura llevar a casa de una persona conocida una bolsa con:

    • Duplicado de las llaves de tu casa
    • Un cambio de ropa
    • Actas de nacimiento (tuya, de tus hijos e hijas)
    • Acta de matrimonio
    • Tarjeta del seguro social (tuya, de tus hijos e hijas)
    • Dinero
    • Celular
    • Directorio telefónico de las personas que puedan ayudarte
    • Medicinas (tuya, de tus hijos e hijas)